" Los matrimonios con éxito no son aquellos que no tienen problemas, sino los que los solucionan." ANIBAL CUEVAS

viernes, 17 de abril de 2009

textos de apoyo: Amor conyugal: ¿se casaron y vivieron felices para siempre?

Amor conyugal:
¿se casaron y vivieron felices para siempre?
Muchos de los cuentos de nuestra niñez terminan con la frase “se casaron y vivieron muy felices”. La realidad es otra, el matrimonio es una estación de partida de algo que puede ser maravilloso, increíble y grandioso, pero lamentablemente en ocasiones no siempre es así.

Muchos de los cuentos de nuestra niñez terminan con la frase “se casaron y vivieron muy felices”. Señalaban la boda como la estación final de un largo viaje.
La realidad es otra, el matrimonio es una estación de partida de algo que puede ser maravilloso, increíble y grandioso, pero lamentablemente en ocasiones no siempre es así.
Alguien ha dicho que el amor a primera vista no tiene nada de extraño, y que el verdadero milagro es el amor que dura toda la vida.
¿Será así? ¿Por qué unos matrimonios perseveran y otros no? ¿Por qué la infelicidad en tantos matrimonios?
Intervienen muchos factores, las causas son muy variadas:
  • a) La diferencia entre la expectativa y la experiencia: el matrimonio se convierte en un depósito de sueños e ilusiones. Lástima, pero ni tú eres María, ni tu marido San José, ni tus hijos son precisamente la reencarnación del rubio rabí de Galilea.
  • b) Una mala elección, falta de sinceridad, inmadurez, factores que vician de origen el matrimonio.
  • c) Vivir un espejismo del amor, no el amor auténtico.
  • d) Dejar morir el elemento clave, central de todo matrimonio: el amor conyugal
1.- Espejismos del amor
Es necesario saber con claridad qué es el amor y qué no es el amor. Un espejismo es una ilusión de la imaginación que no tiene fundamento en la realidad.
Conformarnos con un espejismo es renunciar a la verdad, renunciar al amor auténtico.
Es como si yo fuera a construir un crucero y me dijera: a mí me gustan con cabina ancha, ventanas grandes (para apreciar las olas), camarotes amplios, de poco calado y sin botes salvavidas (ocupan mucho espacio, son antiestéticos y no son necesarios, no se va a hundir mi barco).
Lo pinto de blanco y azul, y rompo una botella de champaña para bautizarlo con el nombre de Endless Love, amor eterno.
Invierto dinero, tiempo, ilusión y esfuerzo, y el día que queda listo las invito a todas ustedes a la travesía inaugural.
Quizá alguna me preguntaría:
- Y eso, ¿flota?
- ¡Claro que sí, ha sido el sueño de mi vida!
- Y, ¿has tomado en cuenta las leyes de la navegación?
- ¿Las leyes de qué?
Lo más probable es que mi barco esté listo para la fotografía, pero no precisamente para navegar. Para que un matrimonio llegue a buen puerto es necesario construirlo con base en las leyes del amor, y no contentarse con espejismos.
  • a) El amor no es un sentimiento: es frecuente confundir el enamoramiento (que sí es esencialmente afectivo) con el amor, que es esencialmente espiritual. ¿Por qué el amor no es meramente un sentimiento?
Para empezar, porque ni tú ni yo somos libres de sentir; sólo somos libres de consentir, encauzar, orientar esos sentimientos. Se ama porque se quiere amar.
El sentimiento es algo que nos pasa, somos pasivos; el amor es una opción personal, somos activos.
Sentir no es querer. El sentir que se quiere es afecto. El amor, además de afectos, tiene efectos: hechos, actos de la voluntad. Si sólo hay afectos no hay amor, sino puro sentimentalismo inestable. Puede haber amor sin sentimiento y sentimiento sin amor.
El enamoramiento sí es un estado emocional, no somos libres de enamorarnos. En palabras coloquiales podríamos definirlo como una alegre borrachera afectiva.
Entre sus principales síntomas están: el trastorno de atención, cristalización, admiración y deseo irresistible a estar con la persona.
Existe un doble desenlace del enamoramiento: la desilusión (tenía mejor lejos) y el amor (porque te conocí te elijo y actúo). Al sentimiento se suman la inteligencia y la voluntad.
Si el matrimonio se basa en el placer o provecho (aunque sea mutuo), el hombre y la mujer no estarán unidos más tiempo que mientras dure la fuente de tal placer. Será un buen negocio, pero jamás será un matrimonio, ya que se codifican el uno al otro.
  • b) Otro malentendido sobre el amor es la frustración que surge de la idea: “Yo ya dí demasiado, el problema es que amé demasiado”. Esto está mal planteado, es una falacia, porque no se puede amar de más. La medida del amor es amar sin medida.
¿Cuál es el gran riesgo de amar? ¿No ser correspondido? ¿Sufrir como Marga López? El gran riesgo, hoy, es no amar totalmente. Al recortarlo, al condicionarlo, el amor se desvirtúa y se termina perdiéndolo.

2.- Horizontes del amor
Entonces, ¿qué es el amor? Es la donación personal que busca desinteresadamente el bien del otro. Es una donación personal: entrega de mí misma, con todo mi ser espiritual y psicosomático.
No basta con dar cosas: es búsqueda, es mi voluntad que decide como máxima expresión de mi libertad. Se ama porque se quiere amar, y querer es un apetito elícito (es decir, precedido por el conocimiento: porque te conozco, te elijo).
Podríamos decir que es un proceso de autoafirmación y de afirmación del otro. El que ama reconoce al amado y lo acepta, en cierto sentido lo confirma, le dice “es bueno que tú existas”: el amor va más allá de mis propias narices.
Es diferente vivir con alguien que para alguien, con un tú reconocido y apreciado no por lo que me da o me hace sentir, sino por lo que él es: finalmente, el amor busca el bien real, no sólo aparente, profundo, no superficial. Lo importante es que el amado sea feliz.
El bien auténtico se contrapone al capricho. De aquí que no exigir del amado lo mejor sea indiferencia, lo contrario del amor. ¿Cuál es el horizonte del amor? El bien del otro, el bien último, no podemos bajar la guardia antes.

Y como la navegación, el amor conyugal tiene sus leyes:

  • a) Renovarse o morir, “trabajar el amor”: el célebre periodista británico Paul Johnson menciona como característica fundamental para un matrimonio feliz el considerarlo como un trabajo. El amor conyugal no es como Nescafé: le das vuelta y lista, es instantáneo.
El amor requiere una búsqueda constante. No basta el sí inicial, hay que renovarlo cada día. Es una conquista diaria. ¿En qué ocupo mi tiempo? ¿En qué se me van las horas de mi día? Me pregunto: ¿qué necesito?, ¿qué me merezco?, ¿cómo pueden los demás facilitarme la vida? ¿O realmente busco la felicidad del otro, de los otros? Yo, ¿qué debo hacer?, ¿qué debo dar?, ¿qué debo quitar?, ¿qué más podría yo añadir?
Buscar las oportunidades en lo pequeño, los detalles marcan la diferencia, te liberan de la rutina. ¿Cómo recibías a tu marido la primera semana después de la luna de miel? ¿Te encontró arreglada, de buen humor, con algún detalle? ¿Cómo te encontró anoche? Si le gustan los chilaquiles, ¿se los preparas o le das hot-cakes? No quieras ser su mamá, sé su amiga, sé su amante.
Haz tuyos los triunfos de tu pareja, interésate por sus cosas; en otras palabras, no le des el avión. No te inscribas al club de la lágrima perpetua, ni pidas tu membresía de la sociedad del quejido (tejido sí, quejido no: queja de todo, queja constante, incluso de que el agua está mojada).
Tampoco vale ser candil de la calle y oscuridad de tu casa, amable con todos a excepción de los que viven conmigo: amargura con trato de exclusividad (sólo trato mal a los que tengo cerca).
  • b) Aceptación y aprecio: ¿aceptación de qué? Aceptación alegre de la decisión que hice de casarme. No fantasees con los futuribles: si hubiera… No permitas que la duda te acose: ¿por qué me casé?.
También aceptación de la otra persona, tal y como es (no como tú quisieras que fuera). Aceptarlo con sus limitaciones, miserias y misterios, y también con sus capacidades, cualidades y grandezas.
Aprecio de lo bueno que hay en tu matrimonio, en tu cónyuge. ¡Reconócelo y celébralo! No dejes de admirar a tu marido y no lo disimules. Demuestra a tu pareja que lo quieres, necesita saberlo. Valora lo que tienes y agradécelo; no vaya a pasar que no veas lo positivo en tu vida por estar concentrada en lo negativo.
  • c) Fidelidad y coherencia: vivir y tratar de vivir de acuerdo con lo que has prometido. Sobre todo en tiempos de tormenta, es fundamental tener claro (no sólo en la mente, sino en el corazón y en la vida diaria) las prioridades.
Dios, tu familia, tu trabajo y lo que quieras. No permitas sofismas, no te metas al triángulo de las Bermudas… ¡Dale tu tiempo y su espacio! Podrán venir tormentas: enfermedades, imprevistos laborales, problemas con los hijos y desavenencias con el marido. Pero si el amor conyugal es fuerte, profundo y real, el matrimonio llegará a buen puerto.
No olvidemos que, como dijo Saint Exupéry: “el amor no es el mirarse el uno al otro, es mirar juntos en una misma dirección”. Maru Cárdenas

miércoles, 15 de abril de 2009

PLANIFICACION FAMILIAR NATURAL

Tenemos a su disposición estos documentos editados por la Universidad de Navarra sobre los temas que se debatieron durante el caso 3, los documentos están en pdf y se pueden solicitar a Marcia formandofamilias@gmail.com


  • DOC 1 CONOCIMIENTO DE LA FERTILIDAD Y PLANIFICACION FAMILIAR NATURAL
  • DOC 2 CONTINENCIA: EQUILIBRIO ENTRE LA SENSUALIDAD Y LA TERNURA
  • DOC 3 LA PATERNIDAD RESPONSABLE
  • DOC 4 SEXO NATURALMENTE Dr Stafort Universidad de Minnesota

EXAMEN DE CALIDAD DEL AMOR

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CASO 3: Ella: Pequeñas tonterías El: Esto será pasajero

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jueves, 9 de abril de 2009

Entrevista: MATRIMONIO, MUCHO MÁS QUE UN CONTRATO

El matrimonio es algo más sublime que un simple contrato entre dos personas; está por encima de un compendio de derechos y deberes. El matrimonio es una alianza por la que, entre otras cosas, un hombre y una mujer se comprometen a darse el uno al otro con olvido de sí mismo. Un hombre y una mujer que encuentran la felicidad propia procurando la felicidad del otro.

Sobre este tema entrevistamos a Aníbal Cuevas, autor del libro “Más allá del sí, te quiero” (Editorial EIUNSA, colección Yumelia, 2007) que también escribe sobre matrimonio en su blog personal www.seraudaces.es

Está muy extendida la idea del matrimonio como un contrato, en él se estipulan los derechos y deberes de cada parte y las condiciones para la ruptura. ¿Qué nos puedes decir sobre esta idea?

Hace algunos meses compré en Nueva York, un libro sobre matrimonio. Aproveché la primera hora libre que tuve en el hotel para comenzar su lectura. No conocía el significado de una palabra, vow, que se repetía para referirse al matrimonio. Pregunté al conserje del hotel. Me explicó que significaba promesa. Continué leyendo y apareció la palabra promise en contraste con vow. Bajé al hall del hotel y le pregunté a un maletero cuál era la diferencia. Promise , me dijo, puede servir para concertar una cita a las ocho. Si no puedo acudir, no pasa nada grave. Vow, afirmó, es el compromiso que adquiero con mi padre en su lecho de muerte. Haré todo lo posible por cumplirlo. Y siguió: “Vow es la promesa que Dios les hizo a Moisés y a Abraham, una promesa que nunca se rompe y que siempre se mantiene pase lo que pase, algo de lo que podemos estar seguros”. En un mundo material se hace necesario que el matrimonio se manifieste en un contrato, sin embargo es vow, una alianza, la entrega a otro. “Mis” derechos y “mis” deberes se sitúan en otra dimensión y pasan a un segundo plano.

¿Cómo se compagina el matrimonio en su dimensión de alianza y en su consideración como contrato?

La alianza de un hombre y una mujer, por medio de la cual se dan el uno al otro tienen unas especiales consecuencias para la sociedad. No se regula jurídicamente la amistad; sin embargo, el matrimonio sí. La razón no tiene que ver con lo afectivo o sentimental. No se regulan los sentimientos. Por medio del matrimonio lo que el derecho pretende proteger es la vida nueva que surge de la relación de un hombre y una mujer. Se trata de dotar a los hijos de un espacio estable que les garantice seguridad física, afectiva y psicológica. La mujer, por su propia naturaleza, asume las responsabilidades propias de la maternidad como algo natural. En el varón no es así naturalmente, el vinculo matrimonial supone un despertador y un compromiso para que el padre asuma y ejerza su paternidad; ayuda al padre a adquirir conciencia de su responsabilidad en la educación y cuidado de sus hijos.

¿Piensas que es importante para la sociedad que existan matrimonios estables? ¿Las rupturas afectan a la sociedad o son algo que sólo afecta a los esposos?

El matrimonio supone un compromiso muy fuerte, aunque es cierto que se trivializa con demasiada frecuencia. Las legislaciones divorcistas facilitan una mentalidad contractualista del matrimonio, generan la idea de que se puede tomar una decisión que en cualquier momento se puede revocar. El matrimonio es un bien para la sociedad y, por tanto, debiera ser protegido, cuidado, blindado. Citaré algunos de los motivos por los que pienso que el matrimonio debe ser protegido: -es muy eficaz en la lucha contra la “violencia doméstica”. Las estadísticas demuestran año tras año que la violencia contra la mujer es, de media, diez veces menor en los matrimonios que en las situaciones de hecho.

-“los padres casados educan mejor”. Es una afirmación que han hecho, entre otros, el Institute for Public Policy Research.

-el matrimonio es una escuela de resolución de conflictos. Cuando se tiene asumido el compromiso que se ha adquirido al casarse es más fácil buscar soluciones civilizadas a los problemas. Cada día hay miles de hombres y mujeres que resuelven sus diferencias de manera respetuosa y pacifica por la sencilla razón de que se quieren querer.

- es el origen de relaciones interpersonales fuertes e indisolubles: paternidad, maternidad, conyugalidad, filiación, fraternidad..... Tener padres, hermanos, tíos, primos, abuelos, etc... proporciona una gran seguridad a las personas. Supone saberse apoyados y ayudados en caso de necesidad.

- esas relaciones generan una red social muy fuerte y cohesionada. Las sociedades con familias fuertemente estructuradas en torno al matrimonio son más solidarias y más libres.

- es la base de la sociedad del bienestar. Son las familias quienes ofrecen apoyo y ayuda a sus miembros parados, a los enfermos, a los niños y ancianos.

En resumen, es la familia la que garantiza que seamos personas y no simplemente individuos aislados. Charles Taylor, filósofo canadiense, afirma que la recuperación de la familia es necesaria para no caer en el “individualismo atomista”.

¿Piensas que el matrimonio está en crisis? ¿puede ser el problema que no se ha sabido adaptar a los tiempos?

El número de divorcios aumenta sin parar, también lo hace el número de parejas que viven sin estar casados. Pudiera parecer que el matrimonio está en crisis, sin embargo existen muchísimas más parejas que viven casados y felices. No creo que el matrimonio esté en crisis, todo lo contrario, pienso que es la solución a muchos de los problemas que se plantean en la actualidad. Son los matrimonios estables los que generan personas más equilibradas y, por lo tanto, más felices.

El matrimonio como institución no está en crisis. La unión estable y comprometida de un hombre y una mujer es el ámbito perfecto para crecer como personas, para saberse queridos y aceptados y para que nazcan nuevas vidas.

Es cierto que el matrimonio debe adaptarse a los nuevos tiempos. Debe saber combinar lo que le es fundamental con aspectos que no contradicen, y muchas veces enriquecen, lo que significa. Es bueno replantearse el papel de la mujer en la sociedad y en el trabajo fuera de casa, es bueno que los roles en el hogar no sean estancos, es bueno fomentar las relaciones de confianza entre padres e hijos. El matrimonio y la familia no son algo estático sino dinámico, como las personas que los componen. La esencia del matrimonio, su naturaleza, origen y fines es lo que no puede cambiar. Si se hiciera ya no hablaríamos de matrimonio, sino de otra cosa. Soy firme partidario de reivindicar la Denominación de Origen (D.O.) para el matrimonio. El matrimonio es la unión estable y comprometida de un hombre y una mujer en orden a amarse y ayudarse mutuamente, así como el ámbito ideal para tener hijos. Extender esta realidad a otro tipo de relaciones no significa adaptarlo, sino deformarlo, difuminarlo.

¿Cómo se entiende que quienes durante años atacaron la familia y el llamado “matrimonio tradicional” como algo anacrónico que esclavizaba a la mujer y oprimía a los hijos, ahora lo defiendan y lo extiendan a otras realidades?

Yo creo que quienes así actúan no defienden el matrimonio y la familia, sencillamente han variado la táctica. Desde sus orígenes el marxismo y otras ideologías atacaron ambas instituciones de frente; ahora, al comprobar que de esa manera no las socavan, han variado su metodología: “si no puedes con ellos, únete a ellos”; ahora utilizan el caballo de Troya. Las ideologías anti-familia, el marxismo y el feminismo radical en su nueva versión denominada “ideología de género”, han entendido que la mejor manera de acabar con el matrimonio es diluirlo en la nada: si todo es matrimonio, nada es matrimonio. Así, con una supuesta “extensión de derechos”, consiguen aparecer como muy sociales y defensores de algo, y ocultan que van en contra. El matrimonio y la familia siempre han supuesto un freno a las principales ideologías que prefieren a las personas aisladas (capitalismo radical) o en grupo (marxismo), para que en cualquier caso piensen poco y cubran la necesidad natural de seguridad que proporciona la familia con la protección del Estado o el consumo desenfrenado.

¿Crees que las ideologías son el principal enemigo de la familia?

Conviene conocer esta realidad para saber argumentar en sociedad y para entender porqué se aprueban determinadas leyes, etc. Sin embargo creo, con Chesterton, que el principal enemigo del matrimonio y la familia se encuentra en el interior de la misma: son el aburrimiento, la monotonía, el egoísmo, la falta de ilusión. El problema y, a la vez la solución, somos las personas, cada uno de nosotros. ¿Porqué, a pesar de los embates del ambiente, sigue habiendo familias estables, unidas, felices? Sencillamente porque viven pendientes unos de otros, porque se saben queridos y quieren, ponen los medios para superar las dificultades. Los matrimonios con éxito no son aquellos que no tienen problemas, sino los que los solucionan.

Por último, y para ser prácticos ¿que aconsejarías a los lectores para que su matrimonio sea feliz?

No existen recetas, pero si hay detalles que se pueden vivir cada día y que ayudan. Casarse no es simplemente decir sí un día. Amar es un verbo de acción, para amar hay que amar. Se ama amando.

La lucha personal por ser mejores: más ordenados, generosos, leales, sencillos, alegres, optimistas son una buena base para una vida matrimonial feliz. Las virtudes hay que vivirlas cada día en detalles concretos, no son algo teórico.

La fuerza del matrimonio es el amor y éste va muy de la mano del sentimiento. Lo fundamental en el amor no es sentir, sino querer, pero hay que considerar que los sentimientos son un estupendo motor. Recomiendo a los esposos que a lo largo del día enardezcan sus sentimientos hacia su cónyuge. Que fomenten los deseos de volver a casa, que se mantengan en contacto durante el día por medio de alguna llamada, SMS, escribir alguna nota o carta, pasear juntos, cuidar la propia imagen (higiene, vestido, etc.) no por vanidad, sino para agradar al otro, recordar los buenos momentos del pasado y esperar con optimismo el futuro pisando con firmeza el presente.

Detalles de convivencia: hacer aquello que le gusta al otro, vivir la fidelidad en lo pequeño, en lo cotidiano, recuperar el sentido del señorío, la caballerosidad y lo femenino. Son muchas las posibilidades que se nos ofrecen, sólo hace falta querer y buscar ayuda, una de ellas puede ser leer un buen libro que dé ideas y tomar notas para ponerlas por obra.

No, definitivamente el matrimonio no está en crisis. Es más necesario y actual que nunca y el éxito depende de cada uno de los esposos.


TEXTO DE APOYO ¿Cómo resolver las diferencias en el matrimonio?

Las diferencias en el matrimonio son parte de la relación, pues a pesar de que sea una buena relación son personas diferentes que se unen para tener un proyecto de vida. Sin embargo en la relación tenemos que aprender a comunicarse, y a discutir correctamente, locuaz es todo un arte.

Para lograrlo:

. Recordar que al comunicarme me estoy comunicando con la persona que quiero y no mi enemigo.
. El objetivo no es lograr que el otro piense y haga como yo quiera es poder aceptar las diferencias, negociar.
. Al resolver las diferencias no debo dañar al otro. No se permiten insultos, subir la vos, agresiones.
. Al discutir no debo quitar el cariño.
. Céntrese en el problema, sea concreto.
. Cuando no esté de acuerdo con algo háblelo en el momento, evite sacar “trapos sucios”.
. No reclame, ni adopte la posición de víctima.
. Elija un lugar adecuado y un momento adecuado.
. En la discusión no se busca ganar se busca llegar a acuerdos.
. No ataque.
. Aparte siempre un momento en el día para conversar.
. Mantengo intimidad con sus pareja, tiempo a solas, metas juntos esto ayudará que la relación sea más sólida lo cual mejora la comunicación.
. Cuide el tono de su voz.
. Si está alterado no es el momento para comunicarse.
. Trate de establecer acuerdos en común. No los imponga
. Conozca cómo es su pareja, qué le gusta, qué no le gusta.
. No ignore las diferencias, comuníquelas
. Cuando el otro hable no interrumpa
. Trate al otro como le gustaría que lo trataran a usted.
. Sea amigo de su pareja, no olvide los detalles.
. Reconozca cuando comete un error, aprenda a pedir perdón.
. No deje que el día se acabe tendiendo al pendiente que conversar
Laura Álvarez

CASO 2: "El tenría que" y "Creo que exagera"

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